jueves, 29 de julio de 2010

Mientras, observaba y escuchaba una mariposanoctuna que se había extraviado en el cuarto. De talla mediana y cuerpo hirsuto, cortejeaba a las dos bombillas de sesenta vatios, proyectando unas sombras desproporcionadamente grandes en relación con la envergadura verdadera de sus alas desplegadas, cubrían, llenaban y agrandaban a sacudidas la habitación y sus muebles. Pero, más que aquel juego de luz y sombras, lo que retuve fue el ruido que producía entre la mariposa y las bombillas. La mariposa parloteaba sin cesar como si tuviera prisa por vaciarse de si saber, somo si no debiera tener más ocasión de futuros coloquios con las bombillas, como si el diálogo entablado con ellas hubiera de ser su última confesión y, una vez obtenido el género de absolución que suelen dar las bombillas, ya no hubiera más lugar para el pecado y la ilusión.
Y Óscar dice simplemente: la mariposa tocaba el tambor. He oído tocar el tambor a conejos, zorros y marmotas. Tocando el tambor, las ranas pueden concitar una tempestad. Dicen del pájaro carpintero que, tocando el tambor, hae salir a los gusanos de sus escondites. Y finalmente, el hombre toca el bombo, los platillos, atabales y tambores.
Habla de revólveres de tambor, de fuego de tambor; con el tambor se saca a la gente de sus casas, al son del tambor se las congrega y al son del tambor se la manda a la tumba. Esto lo hace, tocando el tambor, niños y muchachos. Pero hay también compositores que escriben conciertos para cuerda y batería. Pues bien, todo esto es nada comparado con la orgía tamborística que en ocasión de mi nacimiento ejecutó la mariposa nocturna con las dos sencillas bombillas de sesenta vatios.

Günter Grass, El tambor de hojalata.

lunes, 26 de julio de 2010

El Tambor de hojalata.

"Hoy en día ya no se dan héroes de novela, porque ya no hay individualistas, porque la individualidad se ha perdido, porque el hombre es un solitario y todos los hombres son igualmente solitarios, sin derecho a la soledad individual, y forman una masa solitaria, sin hombres y sin héroes. Es posible que en todo eso haya algo de verdad."

Günter Grass.
(Que bien que empecé a leerlo)

domingo, 11 de julio de 2010