"Más arriba todavía ya no existe el miedo. Allí está en marcha un trabajo que sacude intrépidamente los pilares erigidos por los hombres. Allí están los sabios profesionales que analizan una y otra vez la materia, que no tienen miedo a ninguna pregunta, y que finalmente ponen en tela de juicio la misma materia sobre la que ayer descansaba el universo."Percepción, asimilación y naturalización. Terreno pantanoso lleno de términos que se oponen. Perder el control, una y otra vez sobre lo que ayer se construyó con esmero y paciencia, en un auténtico discurso estratégico, que tenía o debía salvar la entidad. Así que así se sigue, vida mía, vida porque aspiro a que sea mía. Deja de jugar con nuestra relación, deja de zarandearme entre verdades y conflictos, deja de jugar conmigo. Por favor. No abuses más de tu dominio, deja de ser la amante que abre puertas y me instiga a cruzarlas, sabes que la curiosidad me puede. Sé que te quiero y que tú te dejas querer, pero, desde la sumisión que consiento consciente de la asimetría de pertenecerte, deja de jugar conmigo. Por favor.
(... pero sólo por un tiempo).
martes, 18 de enero de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
Grande.
"La Destrucción. Charles Baudelaire:
El demonio se agita a mi lado sin cesar;
flota a mi alrededor cual aire impalpable;
lo respiro, siento como quema mi pulmón
y lo llena de un deseo eterno y culpable.
A veces toma, conocedor de mi amor al arte,
la forma de la más seductora mujer,
y bajo especiales pretextos hipócritas
acostumbra mi gusto a nefandos placeres.
Así me conduce, lejos de la mirada de Dios,
jadeante y destrozado de fatiga, al centro
de las llanuras del hastío, profundas y desiertas,
y lanza a mis ojos, llenos de confusión,
sucias vestiduras, heridas abiertas,
¡y el aderezo sangriento de la destrucción!"
El demonio se agita a mi lado sin cesar;
flota a mi alrededor cual aire impalpable;
lo respiro, siento como quema mi pulmón
y lo llena de un deseo eterno y culpable.
A veces toma, conocedor de mi amor al arte,
la forma de la más seductora mujer,
y bajo especiales pretextos hipócritas
acostumbra mi gusto a nefandos placeres.
Así me conduce, lejos de la mirada de Dios,
jadeante y destrozado de fatiga, al centro
de las llanuras del hastío, profundas y desiertas,
y lanza a mis ojos, llenos de confusión,
sucias vestiduras, heridas abiertas,
¡y el aderezo sangriento de la destrucción!"
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