martes, 7 de febrero de 2012

H.H.

En un principio fue su sueño y su aventura, después su amargo destino. El hombre poderoso en el poder sucumbe; el hombre del dinero, en el dinero; el servil y humilde, en el servicio; el que busca placer, en los placeres. Y así sucumbió el lobo estepario en su independencia. Alcanzó su objeto, fue cada vez más independiente, nadie tenía nada que ordenarle, a nadie tenía que ajustar sus actos, sólo y libremente determinada él a su antojo lo que había de hacer y lo que había de dejar. Pues todo hombre fuerte alcanza indefectiblemente aquello que va buscando con verdadero ahínco. pero en medio de la libertad lograda se dio bien pronto cienta Harry de que ésa su independencia era su muerte, que estaba solo, que el mundo lo abandonaba de un modo siniesto, que los hombres no le importaban nada; es más, que él mismo a sí tampoco, que poco a poco iba ahogandose en una atmósfera cada vez más tenue de falta de trato y de aislamiento. porque ya resultaba que la soledad y la independencia no eran su afán y su objetivo, eran su destino y su condenación, que su mágico deseo se había cumplido y ya no era posible retirarlo, que ya no servía de nada extender los brazos abiertos lleno de nostalgía y con el corazón henchido de buena voluntad, brindando solidaridad y unión; ahora lo dejaban solo. Y no es que fuera odioso y detestado y antipático a los demás, al contrario, tenía muchos amigos. Muchos lo querían bien. Pero era simpatía y amabilidad lo que encontraba (...), pero nadie se le aproximaba espiritualmente, por ninguna parte surgía compenetración con nadie, y nadie estaba dispuesto ni era capaz de compartir su vida.

domingo, 5 de junio de 2011

1854. Carta de Noah Sealth

El jefe indio Noah Sealth, respondió de la siguiente manera al presidente estadounidense Pierce, que pretendía "comprar" el territorio donde vivía esta tribu, a cambio de "paz".




"El gran jefe de Washington nos ha hecho saber que quiere comprarnos las tierras junto con palabras de buena voluntad. Mucho agradecemos este detalle, pues de sobra conocemos la poca falta que les hace nuestra amistad. Queremos considerar el ofrecimiento porque también de sobra sabemos que si no lo hicieramos, nos arrebatarían la tierra con armas de fuego. Pero, ¿Cómo podeís comprar o vender el cielo, o el calor de la tierra? esta idea nos resulta extraña, ni el frescor del aire ni el brillo del agua es nuestro. ¿como podrían ser comprados? Teneís que saber que cada parte de esta tierra es sagrado para nuestro pueblo, la hoja verde, la playa arenosa, los pardos insectos. Son sagradas experiencias y memorias de mi pueblo.



Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra cunado comienzan el viaje a través de las estrellas. Nuestros muertos nunca se alejan de la tierra, que es la madre. Somos una parte de ella, y la flor perfumada, el ciervo, el caballo y el aguila son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, el calor del cuerpo del caballo y el hombre: todos pertenecen a la misma familia. El agua que recorre los riachuelos representan la sangre de nuestros antepasados. También los ríos son nuestros hermanos, que nos libran de la sed, no llevan a través del río y nos da alimento. La voz del río es la voz del padre de mi padre. Son alimento de nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, tendreís que enseñar a vuestros hijos que el río es vuestro hermano, y ha de tratarse con la misma dulzura que se trata a un hermano.



El hombre blanco no entiende nuestra forma de ser, tanto le da un trozo de tierra que otra, porque no la ve como un hermano, si no como un enemigo. Cuando ya la ha hecho suya, la desprecia y sigue caminando, deja atras la tumba de sus padres y no le importa. No le importa la tumba de sus antepasados, ni el patrimonio de sus hijos olvidados. Trata a su madre la tierra, y a su hermano el firmamento como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas y cuentas de colores. Su apetito devora la tierra dejando un desierto. Vuestras ciudades dañan los ojos de los pieles rojas. Quizá sea porque somos salvajes y no lo comprendemos. No hay ni un sitio tranquilo en la ciudad del hombre blanco, ningún lugar donde se pueda escuchar en la primavera, el despliegue de las hojas o el rumor de las alas de un insecto. Quizá sea porque soy un salvaje y no entiendo bien las cosas. El ruido de la ciudad es un insulto para el oido, y me pregunto que clase de vida tiene el hombre que no puede escuchar el grito solitario de una garza o la discusión nocturna de las ranas.



Nosotros preferimos el suave susurro sobre la superficie de un instante. Cuando el último piel roja haya desaparecido, entonces, todavía estas riberas estarán poblados por el espíritu de mi pueblo, pues amamos esta región como ama el niño el coración de su madre. Soy salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto millares de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante puede importar más que el búfalo, al que nosotros matamos solo para sobrevivir. Si los animales desapareciesen, los hombres morirían en una gran soledad. Todas las cosas están ligadas. Debeís saber que la tierra es nuestra madre, y todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra, todo está enlazado, como la sangre que une a una familia.



La tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida, es sólo un hilo, lo que hace con la trama, se lo hace a él mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo dios habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común.



Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra algún día: nuestro Dios es el mismo que el vuestro.



Los hombres blancos se extingirán, es uno de esos hilos que tienta a la desgracia si osa romper esa red. Si ensuciaís vuestro lecho, cualquier noche morireís sofocados por vuestros excrementos. Pero caminareís hacia la destrucción rodeados de gloria y esplendor con vuestro Dios, que por algún designio especial, os dió superioridad sobre la tierra y el piel roja. No entendemos porque se atiborra el paisaje con cables parlanchines. ¿Donde está el bosque espeso? Desapareció. ¿Donde estáel aguila? Desapareció. Así se acabó la vida, y solo nos queda el recurso de sobrevivir. "

viernes, 25 de febrero de 2011

Dewey dell.

"Aire muerto envuelve a la tierra muerta en la oscuridad muerta, y fuera de la vista envuelve a la tierra muerta. El aire muerto y caliente pesa sobre mí, y me alcanza por debajo de la ropa. Yo dije: No sabes lo que es estar preocupado. Yo no sé lo que es. No sé si me preocupo o no. Si puedo o no. No sé si lo he intentado o no. Me siento como una semilla silvestre húmeda encima de la tierra caliente y ciega."

William Faulkner.

martes, 18 de enero de 2011


"Más arriba todavía ya no existe el miedo. Allí está en marcha un trabajo que sacude intrépidamente los pilares erigidos por los hombres. Allí están los sabios profesionales que analizan una y otra vez la materia, que no tienen miedo a ninguna pregunta, y que finalmente ponen en tela de juicio la misma materia sobre la que ayer descansaba el universo."

Percepción, asimilación y naturalización. Terreno pantanoso lleno de términos que se oponen. Perder el control, una y otra vez sobre lo que ayer se construyó con esmero y paciencia, en un auténtico discurso estratégico, que tenía o debía salvar la entidad. Así que así se sigue, vida mía, vida porque aspiro a que sea mía. Deja de jugar con nuestra relación, deja de zarandearme entre verdades y conflictos, deja de jugar conmigo. Por favor. No abuses más de tu dominio, deja de ser la amante que abre puertas y me instiga a cruzarlas, sabes que la curiosidad me puede. Sé que te quiero y que tú te dejas querer, pero, desde la sumisión que consiento consciente de la asimetría de pertenecerte, deja de jugar conmigo. Por favor.

(... pero sólo por un tiempo).

miércoles, 5 de enero de 2011

Grande.

"La Destrucción. Charles Baudelaire:

El demonio se agita a mi lado sin cesar;
flota a mi alrededor cual aire impalpable;
lo respiro, siento como quema mi pulmón
y lo llena de un deseo eterno y culpable.

A veces toma, conocedor de mi amor al arte,
la forma de la más seductora mujer,
y bajo especiales pretextos hipócritas
acostumbra mi gusto a nefandos placeres.

Así me conduce, lejos de la mirada de Dios,
jadeante y destrozado de fatiga, al centro
de las llanuras del hastío, profundas y desiertas,
y lanza a mis ojos, llenos de confusión,
sucias vestiduras, heridas abiertas,
¡y el aderezo sangriento de la destrucción!"

lunes, 13 de diciembre de 2010

El portero.

"Demasiadas cosas serias se han dicho en esta asamblea._comenzó diciendo el mono en tono zumbón_. Tan serias que se pueden tomar en serio... Se ha hablado aquí de la vida y, por supuesto, de una nueva vida que al parecer casi todos queremos comenzar. Pero no han tomado en consideración lo más importante, pues no se han preguntado cual es el significado profundo de la vida. La vida, queridos amigos, no es más, pero tampoco es menos, que un juego. Entre nosotros es un juego limpio, y aunque a veces es cruel, todos sabemos a qué atenernos en relación con los demás. Pero el hombre (al que ustedes desgraciadamente imitan en vez de dejar que sea él quién nos imite) la vida se ha vuelto un juego sucio, y lo que es peor, ese juego se ha tomado tan seriamente que ha dejado se ser juego para convertirse en un deber, es decir, en algo abrumador; tan abrumador que ya ni ellos mismos conocen lo que es la libertad ni mucho menos cómo disfrutarla. Porque, ¿qué es la libertad sino la posibilidad de jugar, burlándonos hasta de nosotros mismos y a la vez tratando de aprender un poco más de los otros al parodiarlos? Y así tiene que ser, puesto que nadie es en sí mismo algo exacto, sino un remedo de otras cosas. (...)¿No tiene el ornitorrinco la boca del pato y la figura del puerco espín?¿Y no quiere el hombre volar como la paloma, navegar como el pato y cavar túneles como el conejo?. Vemos así que la única manera de ser es ser un poco cualquier ser o ser cualquier cosa, para ser más preciso. ¡Caminemos en cuatro patas y en una, en dos o en ninguna!¡Corramos!¡Saltemos!¡Volemos!¡Arrastrémonos!.
Nuestra verdadera identidad es un disfraz incesante, una broma infinita. Lo solemne es la tumba. Desconfiemos de las caras serias, tienen puesta una máscara que por usarla durante tanto tiempo se les ha pegado al rostro. He ahí otra diferencia entre nosotros y el hombre. Nosotros no tenemos máscara, somos. Ellos para ser tienen que vivir en perpetua batalla demostrando qué son. En ese juego, que es la vida, ellos siempre pierden porque están contaminados de hipocresía. Han infringido las reglas del gran carnaval, ya no cometen travesuras, sino mezquindades. No son joviales, nunca lo han sido, sino criminales, y lo que es peor, aguafiestas y cretinos, y lo qué es aún mucho peor, solemnes y enfatuados. (...).
Ellos se creen la medida de todas las cosas, y así descabelladamente lo proclaman....La actitud de la mosca, a mi parecer concuerda conmigo en cuanto a lo de saltar y gozar, pero hay en ella como un sentimiento de culpa, de sacrificio (sin duda copiado del hombre al que siempre ha rondado) que yo no reconozco. No hay por qué pagar con una pronta muerte un efímero goce.
El juego es, en fin, la única medida de todas las cosas. "


Fragmento de "El protero". Del gran gran Reinaldo Arenas.

domingo, 14 de noviembre de 2010

crash

Media botella de malibú, un par de porros de hierba, dos cervezas e incontables cigarrillos. Acabar en Atocha, en casa de un desconocido que te enseña su colección de discos, sus instrumentos, los libros de los Beatles y la biografía de Kurt Cobain. Un desconocido con el que te pasas dos horas colmándote a abrazos y caricias (y nada más), producto de una necesidad (de ambas partes) de dar y recibir cariño. Sin más...