jueves, 26 de noviembre de 2009

¿El qué?

Es, era y será. Es inabarcable; no puedes mirarlo; no puedes tocarlo; no puedes pensar en uno concreto mientras es, sólo puedes pensarlo en cuanto fué o cuando vaya a ser. No puedes preeverlo, ni adelantarte a él. En él te rascas la nariz, te suenas los mocos, das un trago a un café o una calada a un cigarro. En él una gallina pone un huevo, o una mujer está de parto. En él crece la hierba de modo imperceptible. Cómo las uñas y el pelo. En él abres los ojos mientras otra persona en el otro lado del mundo los cierra. En él sale el sol en un lugar, a la vez que se pone en otro. En él una persona muere y otra nace. En él nuestros lideres acuerdan con dictadores asesinos convenios comerciales que nos benefician a nosotros a cambio de permitirles regir todo un país que a consecuencia de ese acuerdo estará sumido en la pobreza más mísera, condicionando hambrunas, que un niño no tenga infancia, o que unos padres vendan a su hija cómo puta porque no tienen dinero, porque en él alguién con poder determina en gran medida el valor de una vida humana en otro lugar del mundo.En él, una mariposa sale de su capullo, un niño es secuestrado. En él una pareja decide tener un hijo mientras alguien tiene a la vez la revelación filosófica de su lugar sobre el mundo, y en otra parte del mundo dos amigos se acarician la mano. En él hay varias personas llorando a la vez, por distinto motivo. En él alguién descubre la verdadera naturaleza de otro alguién. En él la Tierra sigue rotando, la luna gira a la vez sobre ella, y los demás planetas se mueven a la velocidad a la que se tienen que mover y cómo se deben mover. En él el universo se sigue expandiendo, mientras que se agrieta por otro lado. En él todo baila a unos ritmos distintos, y todos a la vez. Todos. Tener uno, es tener todo el tiempo del mundo. Es infinito. Y sólo es un segundo.
Pero un segundo es aquello que hace que todo esto, todo lo verdadero, lo eterno y toda su esencia, se te vaya escapando de las manos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

construautodestructivismo

"El mundo no va a progresar con mayor rapidez porque convirtaís a poetas en demagogos y a filósofos en ministros. Progresará allí donde el hombre hace aquello para lo que está allí, lo que a su modo de ser se exige de él, lo que, por tanto, hará bien y agusto.
No hay otro camino para el desarrollo y la realización que el de la manifestación más perfecta posible de la propia esencia."

Hesse.

¿Existe eso?¿Existe la manifestación más perfecta de nosotros mismos?¿Por que entonces manifestamos, por lo general, las fuerzas más oscuras que todos tenemos?
Por que todos podemos tener ese punto de riqueza humana, de pureza, de pasión, dedicación y delicadeza por lo que a nuestro ser más nos llama. Luego tenemos esa contrapartida del dolor, que nos lleva a conductas destructivas, y, en el mejor de los casos, construautodestructivas.
Y supongo que tenemos que ser conscientes de esos dos contrapuntos, esas dos partes irreconciliables que extrañamente convergen de la mano, en una vida que si te paras a meditar, no tiene ningún sentido. Es un absurdo. Esa esencia, que nos atrápa, acabará desecha y deslizada por un final existencial inevitable: la muerte.
Todo lo que has sido, eres y serás, acabará el el aire. Desaparecerá. Con todas las letras.
¿Qué hacemos con ese tiempo? El poco que tenemos es vida, y la vida reside en el corazón.
Figúrate lo complicado del meollo.

Lo único que se me ocurre hoy día, es, dado lo absurdo y complicado del tema, simplemente aplicar a la práctica ideas vitalistas. El a través de tí...el a través de ese filtro puro que más o menos escondido tenemos todos.
El hacer aquello que realmente quieres/sientes/piensas acorde con esa esencia. El manifestarte en tu belleza (esa belleza intrínseca y armoniosa que a nuestra manera tenemos), vivir, sin más, en el sentido más amplio de la palabra.