Es, era y será. Es inabarcable; no puedes mirarlo; no puedes tocarlo; no puedes pensar en uno concreto mientras es, sólo puedes pensarlo en cuanto fué o cuando vaya a ser. No puedes preeverlo, ni adelantarte a él. En él te rascas la nariz, te suenas los mocos, das un trago a un café o una calada a un cigarro. En él una gallina pone un huevo, o una mujer está de parto. En él crece la hierba de modo imperceptible. Cómo las uñas y el pelo. En él abres los ojos mientras otra persona en el otro lado del mundo los cierra. En él sale el sol en un lugar, a la vez que se pone en otro. En él una persona muere y otra nace. En él nuestros lideres acuerdan con dictadores asesinos convenios comerciales que nos benefician a nosotros a cambio de permitirles regir todo un país que a consecuencia de ese acuerdo estará sumido en la pobreza más mísera, condicionando hambrunas, que un niño no tenga infancia, o que unos padres vendan a su hija cómo puta porque no tienen dinero, porque en él alguién con poder determina en gran medida el valor de una vida humana en otro lugar del mundo.En él, una mariposa sale de su capullo, un niño es secuestrado. En él una pareja decide tener un hijo mientras alguien tiene a la vez la revelación filosófica de su lugar sobre el mundo, y en otra parte del mundo dos amigos se acarician la mano. En él hay varias personas llorando a la vez, por distinto motivo. En él alguién descubre la verdadera naturaleza de otro alguién. En él la Tierra sigue rotando, la luna gira a la vez sobre ella, y los demás planetas se mueven a la velocidad a la que se tienen que mover y cómo se deben mover. En él el universo se sigue expandiendo, mientras que se agrieta por otro lado. En él todo baila a unos ritmos distintos, y todos a la vez. Todos. Tener uno, es tener todo el tiempo del mundo. Es infinito. Y sólo es un segundo.
Pero un segundo es aquello que hace que todo esto, todo lo verdadero, lo eterno y toda su esencia, se te vaya escapando de las manos.
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