
(Desarrollando a velocidades exponenciales insensibilidad crónica.)
Es genial perder la fé en la gente, pero no perder tu integridad. Por lo menos hay una maravilloso mundo natural todavía no corrompido (queda poco) que estoy deseando descubrir.
El otro día le estuve dando vueltas al asunto de porqué la gente es de esa manera,lleguando a la conclusión del problema de la autoimagen que tenemos todos. Que hoy en día, en lugar de estar fundamentada en ciertos principios (cómo el de la autorealización y el descubrimiento constante) esta fundamentada en qué es lo quieres proyectar. La gente asume un rol, y no quita que sean buenas o malas personas...pero a la hora de establecer un vínculo, o a la hora de poder ofrecer a otro ser humano lo que tienes dentro se desvirtua ese fondo...porque la gente se mueve más por lo que quiere ser a ojos de los demás, o la identidad que quiere en vista a una sociedad aplatanada, que en ser ella misma o ser un ente auténtico. Todo esto hace que una persona que podría llegar a ser increíble quede reducida a una imagen publicitaria.
¿Y quién te dice que esos principios no tengan base en dicha imagen? Mínimo a un nível subconsciente, en el que deduces ciertos valores en relación a esa autoimagen de proyección social.
Odio que todo este impregnado de esa publicidad...que en el fondo todos seamos putas de espíritu.
Pero lo dicho, me queda un precioso mundo natural y anácoreta. No voy a dejar que se me destruya la ilusión de sorprenderme a mí misma, y ser capaz de observar la belleza...allá donde quiera que esté.
No hay comentarios:
Publicar un comentario