Cosas que se se escapan a su comprensión. Otras que parecen bailar jocosamente a su alcance. A veces parece un desfile de humillación que se contonea ante sus ojos y del que se sienten frustrantemente torpes como para modificarlo , además de la sencilla incertidumbre de que el espectaculo corrija su curso con la que parece la única intención de devolverles a su absurdo e inutil lugar. ¿Errores? Quizá indeterminación. En realidad todo es tan absurdo como una tirita para un hemofílico.
Y se siguen comprando candados al mejor vendedor por pujas desorbitadas...Se vuelven a viejos hábitos de monje rancio, mirándo más de cerca los bancos de piedra donde se tumbaban a hacer lo que se obligaban a eliminar de ellos, como tristes ex-devótos que se esconden de su propia imposición, intentándo saltarsela cómo si burlasen las ¿normas?. Tratán de no pensar dentro sus cabezas de hormigón...pasando desapercibidos según el plan previsto. Cegados por flexos que no dejan espacio para una tranquila y natural oscuridad...donde reina el silencio y su cabeza pudiera ser más clara. Sin leer entre líneas, pensando ¿erroneamente? que su lugar es aquel donde esté.
Cómo putas de espíritu e ideas que se venden en el sentido más interno y personal de la palabra, por ninfomanía de espíritu, necesitando lujuria pero no amor. ¿Agotados?. Necesitando placer instantaneo. Fluyendo como la sombra esperando a que el ¿mejor? postor canino se reboce en ella. Ellos solo esperan a que marquen con cemento placas de acero sin nombre por determinar.
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