
¿Somos libres? La libertad es la capacidad del hombre de poner en sus manos su propio desarrollo. Es la capacidad de moldearnos a nosotros mismos. Es ser lo que queremos ser, es tener dominio sobre nuestro ánimo. Es salir del trance, vivir conscientemente , tomar conciencia de que podemos elegir y hacerlo.
JÁ.
Asqueadísima. Pero a niveles gordos, de meditar si dar un portazo y mandar a todo el maldito mundo al tomar por culo a la derecha. Hasta los auténticos mismísimos. Del ambiente, de la gente, de mi, del ser humano en general (yo inclusive) y de la utópica y armoniosa vida jodidamente imposible de alcanzar...siendo las aspiraciones más inconscientes de lo que yo creí. Más piruletiles de lo que medité y más apagadas de lo que parecía que se me presentaban. En fin. Me da asco dar la razón a personas que por desesperación echaron todo por la borda (ahora sí sería momento de recordar aquella paradoja), darles la razón en teorias que te negabas a creer por confianza en que la raza humana tuviera un ápice de éso. Humanidad. Da verdadera repugnancia darse tal golpe de realidad en las putas narices.
En realidad importa una mierda qué/cómo hagas con tu vida, mientras salgas airoso, triunfante o medianamente reconocido. Me descojono. Hasta los huevos de la masa social que embota el cerebro individual y deja, a lo que podría llegar a ser una auténtica y maravillosa persona a algo reducido a cenizas de frenesí social. A cenizas de pensamiento ilógico, irracional, masificado, impersonal y común a todos aquellos que no tengan suficiente cerebro cómo para tener una propia opinión razonada, pensada y sobre todo, personal.
Pues nada. A vivir cómo si nada fuera realmente conmigo. A vivir mi vida sin contar con (casi) nadie. Aunque bueno, en el fondo todos somos iguales, sólo espero seguir asqueándome lo más retardadamente posible, si se me hace el favor claro, que tampoco estamos para pedir. No mola seguir dándose cuenta del meollo de una forma muy seguida, y ya estoy realmente cabreada cómo para enfadarme más.
Vivan los ostiones de realidad, cada día más reales, más dolorosos, y más certeros. Y más rabia me da porque no es que no me diera cuenta, o no lo hubiera pensado, pero tenerlo delante de las napias de tal manera, me hace replantearme mi valoración sobre el ser humano en general y mis autoengañamientos piruletiles, rosaceos y pastelosamente irreales en particular. Soy una ilusa...
Que desencantamiento más gordo, pero al menos me desahogué. Ahora toca poner el cartelito de "no molesten por favor".
mmmm sí
ResponderEliminarmeterse en tu blog es un poco como ir a visitar a un terminal de cáncer
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