"La perfección será siendo el aburrido privilegio de los dioses, pero en éste universo, en éste universo jodido, cada noche será vivida como si fuera la última, y cada día como si fuera el primero."
Habrá que investigar acerca de la pereza que se asoma cuando debo relacionarme con alguien. Sí, debo, pereza y relación. La tarea de fingir que establecemos un vínculo maleable y frágil se me presenta cada día más copiosa y pesada. En éste caso fragilidad no es sinónimo de calidad, ni siquiera de vulnerabilidad.
Es sinónimo de eventual, de corrupción, de placebo emocional para no sentirnos solos. Pero para eso ya esta el tuenti, joder.
A mí no me molesta nada. Que conste. Que cada uno juegue con lo suyo cómo buenamente quiera. Yo creo encontrarme entre los que nos hemos dado cuenta de que siempre gana la banca, limitándonos a mirar y/o jugar por jugar (tampoco hay otra alternativa), lo que hace del juego una tarea inmensamente más aburrida.
Me refiero a las personas, no a la vida. Supongo que es parecido a la sensación que tienes de pequeño cuando comprendes que una película no es un hecho real captado espontáneamente por nuestros televisores (respecto a ésto, de pequeña estaba convencida que en todos los canales emitían exactamente lo mismo, que la televisión no era preparada, sólo recogía historias reales de las personas y todas nos mostraban lo mismo...por si acaso), sino que es algo demasiado preparado. Se pierde la magia.
Aunque reconozco que quizá sea un problema, no me gusta sentir pereza cada vez que tengo que sociabilizar. No.
jueves, 25 de febrero de 2010
domingo, 21 de febrero de 2010
Los Onironautas
Hace algún tiempo, White me explicó, entre la sorpresa y la decepción que las imágenes que "vemos" mientras dormimos, ni son imágenes ni las vemos. Cuando soñamos que estamos ante, por ejemplo, el mar, el color azul de éste no es un color...sino una actividad neuronal que nos hace "sentir" que vemos el color.
A pesar de la decepción de White, a mi la idea (o tal cómo yo la entendí, que quizá estoy equivocada) me maravilló por su hermosura. Me pareció impresionante que estuviéramos sintiendo todo ése desarrollo, todos esos personajes (y con lo que los asociamos), los colores y las formas sin que fueran simples imágenes recibidas desde el cerebro. Sentir un color, y no sólo eso, sino sentirlo totalmente plástico y palpable. Cómo si los sueños fueran el atrezzo de algo más profundo que no llegamos a controlar en un estado de consciencia plena...pero, ¿quién no ha tenido alguna vez uno de esos sueños donde es capaz de controlar lo que hace, hacía donde va y cuál va a ser la siguiente escena que va a sentir?
Quién haya vivido ésto, es muy posible que fuera dirigiendo su sueño sólo por experimentar como se siente uno frente a tal o cuál experiencia (al menos yo lo hago cuando me pasa). De ahí que me impresionara tanto la idea en cuestión. Quién es capaz de dirigir lúcidamente su sueño, ya no sólo tendrá una metáfora visual de algo profundo dentro de sí, sino que será consciente de ése algo al analizar la intención con la que dirigías tu sueño...la finalidad última de como se siente uno ante tal experiencia. ¿Ante qué experiencia? eso es lo bueno...cualquiera...¡Estamos soñando! Fuera implicaciones éticas en nuestro mundo onírico.
Todo esto me hizo interesarme mucho por el tema, lo que me hizo buscar información, encontrando lo que los onironaútas (nombre que reciben las personas que son capaces de controlar sus sueños) llaman "falso despertar": Sucede cuando no se logra el control adecuado del sueño. En un falso despertar, de repente uno sueña que se ha despertado. Si la persona estaba en un estado de control dentro del sueño, a menudo cree que ya no está soñando y puede salir de su habitación, etc. Dado que esa persona sigue soñando, a esta situación se la llama "falso despertar". Esto suele ser un problema en el arte del sueño porque normalmente provoca que la persona pierda la conciencia de estar en un sueño, pero también puede causar en algunos el que lleguen a controlar ésto, por ello realizan un test de realidad siempre que se despiertan.
El llamado test de realidad consiste en auto probarse realizando ciertas pruebas (ópticas por ejemplo) que delaten si estas soñando o no, como mirarse las manos y comprobar que no están borrosas, que ni te faltan ni te sobran dedos, que no puedes atravesar con una mano la otra, que el relog marca una hora razonable o que no muestra simbólicos extraños y cosas por el estilo.
Hace dos noches, tras un sueño muy plástico desperté un tanto aturdida. Y llegó el recuerdo de lo que había leído esa tarde, así pues, comencé con las susodichas pruebas. Todo estaba borroso, me encontraba aturdida, las manos y el brazo izquierdo lo movía con dificultad, y debido a la oscuridad me era imposible contar mis dedos y mucho menos comprobar si mis manos se atravesaban mutuamente o simplemente batía los brazos desordenadamente y cómo una subnormal encima de la cama. Decidí atravesar la puerta.
Conclusión: ostión en la frente.
A pesar de la decepción de White, a mi la idea (o tal cómo yo la entendí, que quizá estoy equivocada) me maravilló por su hermosura. Me pareció impresionante que estuviéramos sintiendo todo ése desarrollo, todos esos personajes (y con lo que los asociamos), los colores y las formas sin que fueran simples imágenes recibidas desde el cerebro. Sentir un color, y no sólo eso, sino sentirlo totalmente plástico y palpable. Cómo si los sueños fueran el atrezzo de algo más profundo que no llegamos a controlar en un estado de consciencia plena...pero, ¿quién no ha tenido alguna vez uno de esos sueños donde es capaz de controlar lo que hace, hacía donde va y cuál va a ser la siguiente escena que va a sentir?
Quién haya vivido ésto, es muy posible que fuera dirigiendo su sueño sólo por experimentar como se siente uno frente a tal o cuál experiencia (al menos yo lo hago cuando me pasa). De ahí que me impresionara tanto la idea en cuestión. Quién es capaz de dirigir lúcidamente su sueño, ya no sólo tendrá una metáfora visual de algo profundo dentro de sí, sino que será consciente de ése algo al analizar la intención con la que dirigías tu sueño...la finalidad última de como se siente uno ante tal experiencia. ¿Ante qué experiencia? eso es lo bueno...cualquiera...¡Estamos soñando! Fuera implicaciones éticas en nuestro mundo onírico.
Todo esto me hizo interesarme mucho por el tema, lo que me hizo buscar información, encontrando lo que los onironaútas (nombre que reciben las personas que son capaces de controlar sus sueños) llaman "falso despertar": Sucede cuando no se logra el control adecuado del sueño. En un falso despertar, de repente uno sueña que se ha despertado. Si la persona estaba en un estado de control dentro del sueño, a menudo cree que ya no está soñando y puede salir de su habitación, etc. Dado que esa persona sigue soñando, a esta situación se la llama "falso despertar". Esto suele ser un problema en el arte del sueño porque normalmente provoca que la persona pierda la conciencia de estar en un sueño, pero también puede causar en algunos el que lleguen a controlar ésto, por ello realizan un test de realidad siempre que se despiertan.
El llamado test de realidad consiste en auto probarse realizando ciertas pruebas (ópticas por ejemplo) que delaten si estas soñando o no, como mirarse las manos y comprobar que no están borrosas, que ni te faltan ni te sobran dedos, que no puedes atravesar con una mano la otra, que el relog marca una hora razonable o que no muestra simbólicos extraños y cosas por el estilo.
Hace dos noches, tras un sueño muy plástico desperté un tanto aturdida. Y llegó el recuerdo de lo que había leído esa tarde, así pues, comencé con las susodichas pruebas. Todo estaba borroso, me encontraba aturdida, las manos y el brazo izquierdo lo movía con dificultad, y debido a la oscuridad me era imposible contar mis dedos y mucho menos comprobar si mis manos se atravesaban mutuamente o simplemente batía los brazos desordenadamente y cómo una subnormal encima de la cama. Decidí atravesar la puerta.
Conclusión: ostión en la frente.
lunes, 15 de febrero de 2010

Vivir voluntariamente, buscando todo lo prohibido y cuestionable, para vivirlo con imparcialidad, vitalmente. Buscar sinceramente una pulsión que “sea el lejano eco de un combate ya disputado en lo profundo. Sin negar la naturaleza propia, con paso firme y enérgica confianza. Seas como seas, sé tu propia fuente de experiencias, deshazte de tu descontento con tu propia naturaleza, perdonate a tí mismo." (Nietzsche).
Para romper con tus esquemas, los que te han impuesto, los que has heredado, en los que se basa la historia. Sé tu propia historia, porque al fin y al cabo, somos como una espora que muere por el batir de nuestras palmas, somos totalmente insignificantes en el ritmo vital del sistema al que pertenecemos. O lo que es el mundo. A si que...¿Para qué? Para vivir tú.
En lugar de ampliar tu poder e influencia sobre seres, entes y hechos que se encuentran a tu alrededor...¿porqué no ampliar tu poderío sobre tí mismo? Al fin y al cabo, nuestra naturaleza reclama poder, autoridad...que mejor que la autoridad de los propios pensamientos, el poderío de tu espíritu, orientado hacía una mayor """"libertad"""" mental. Estructurada de forma diáfana, en lugar de la negación de ese tipo de impulsos.
Que mejor que orientarlo para tí, que mejor que vivir tú, y no dejar que otros tracen tu vida por tí. Que mejor manera de disfrutar de todo ello, conscientes de su fugacidad y vanalidad (pero no por ello menos intenso) que simplemente viviéndolo, con obvia fundamentación en nuestro interior (dentro de ese corazón vacío) "siendo nuestra propia fuente de experiencias".
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