
Vivir voluntariamente, buscando todo lo prohibido y cuestionable, para vivirlo con imparcialidad, vitalmente. Buscar sinceramente una pulsión que “sea el lejano eco de un combate ya disputado en lo profundo. Sin negar la naturaleza propia, con paso firme y enérgica confianza. Seas como seas, sé tu propia fuente de experiencias, deshazte de tu descontento con tu propia naturaleza, perdonate a tí mismo." (Nietzsche).
Para romper con tus esquemas, los que te han impuesto, los que has heredado, en los que se basa la historia. Sé tu propia historia, porque al fin y al cabo, somos como una espora que muere por el batir de nuestras palmas, somos totalmente insignificantes en el ritmo vital del sistema al que pertenecemos. O lo que es el mundo. A si que...¿Para qué? Para vivir tú.
En lugar de ampliar tu poder e influencia sobre seres, entes y hechos que se encuentran a tu alrededor...¿porqué no ampliar tu poderío sobre tí mismo? Al fin y al cabo, nuestra naturaleza reclama poder, autoridad...que mejor que la autoridad de los propios pensamientos, el poderío de tu espíritu, orientado hacía una mayor """"libertad"""" mental. Estructurada de forma diáfana, en lugar de la negación de ese tipo de impulsos.
Que mejor que orientarlo para tí, que mejor que vivir tú, y no dejar que otros tracen tu vida por tí. Que mejor manera de disfrutar de todo ello, conscientes de su fugacidad y vanalidad (pero no por ello menos intenso) que simplemente viviéndolo, con obvia fundamentación en nuestro interior (dentro de ese corazón vacío) "siendo nuestra propia fuente de experiencias".
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