
"¡Cómo es posible que me asusten tanto semejantes tonterias, proyectándo un golpe tan atrevido! ¡Hum..! Sí, el hombre lo tiene todo en sus manos y deja que las cosas pasen por delante de sus narices únicamente por cobardía..., eso es axiomático...Me gustaría saber qué es lo que asusta a las personas, yo creo que especialmente las intimida aquello que se aparta de sus costumbres...[...] Veámos. ¿con qué objeto doy ahora éste paseo?¿Acaso soy capaz de aquello? No es completamente serio. Son pamplinas que distraen mi imaginación, ¡puras quimeras!
[...]...cayó en un profundo ensueño, en una especie de letargo intelectual. Caminaba sin ver lo que le rodeaba y hasta sin querer verlo siquiera"
Dostoyevski
Una mente poco desarrollada (la mía, dicho sea de paso), tiende a esconderse en falsas quimeras, en letargos mentales perpetuos que nos abstraen de la realidad de tal manera que, una vez nos disponemos a saltar a ella, nos vemos demasiado indefensos e inconscientes cómo para saber discernirla y/o asimilarla. Quizá este tipo de personas estemos más capacitadas para monologar y soñar con nuestras posibilidades, que lanzarnos y arriesgarnos por ellas. Es por ello quizá que vayamos a vivir a medias entre "el mundo real" y el de los gamusinos de gumilandia. Que a mí me gusta esta inconsciencia, no os vayaís a pensar.
Personalmente, y al margen de todo esto (o quizá no, pero es igual), pretendo vivir indefinidamente con un sentimiento que, debido a mi escaso vocabulario, prefiero ilustrar:
Ayer, sentada en un vagón de metro, a la espera de que éste arracara, observaba a una pareja que exprimía cada segundo de su tiempo antes de que la bocina del tren resonara anunciando que las puertas iban a cerrarse. Cuándo sonó, y las puertas se cerraron, separandolos inevitablemente, ví cómo, uno sentado y el otro alejándose poco a poco del vagón, giraban ambos incesantemente los rostros, en busca de una mirada que no coincidió ni una sóla vez.
Y es ése. Ése sentimiento de..¿esperanza?¿ilusión contenida? de encontrarse con algo tan estimulante (para ellos) cómo es ésa mirada, y buscarla incansablemente, es el sentimiento que aspiro a prolongar perpetuamente en mí.
A pesar de vivir entre gamusinos. ( ¿O gracias a vivir entre gamusinos?)
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