Homero, aunque era ciego, afirmaba que "el necio aprende por los hechos". Pues hay dos obstáculos principales para alcanzar la experiencia de las cosas: cierto pudos que obnubila la mente, y el miedo que se opone a obrar en cuánto advierte el peligro. La insensatez en cambio libera generosamente ambos inconvenientes. Pocos son los mortales que se dan cuenta de las ventajas que reporta el verse libre de escrúpulos y estar dispuesto a cualquier aventura. (...).
Nada es más insensato que la sabiduróa a destiempo y nada más imprudente que la prudencia fuera de lugar. Obra mal el que no toma las cosas como vienen, el que no baja a la calle a andar, el que no quiere acordarse, al menos, de aquella sabia norma de los banquetes: "O bebes, o te vas". O el que pretende que la comedia no sea comedia.(...).
Esto es lo que separa al hombre cuerdo del insensato: al primero le guía la razón, las pasiones al segundo. Sin duda, por esto, los estoicos apartan todas las emociones del hombre sabio, como si fueran enfermedades. Pero en realidad, tales emociones no sólo actúan como guías de aquellos que corren hacia el puerto de la sabiduría, sino que actúan como espuelas y acicates en el ejercicio y práctica de toda virtud."
Erasmo de Rotterdam, Elogío de la locura.
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