domingo, 4 de abril de 2010

Riesgos.

Esta semana pasada tuve una extraña conversación:



1: ¿Tu qué te consideras, como cres que vives?
2: No lo sé....supongo que por el momento de mi vida en el que estoy, nihilista.
1: ¿Nihilista? pero, ¿nihilista de qué clase, de los de todo vale o nada vale?
2: ....De los de nada vale.
1: Entonces, ¿porqué no te suicidas?
2: No sé...
1: No, no, en serio. ¿porqué no te suicidas?

No lo sé, la verdad no lo sé... la intención infatigable de que todo perdiera el sentido (el mundo, mi mundo y yo) se a tornado en una verdad a medias, el propósito del despropósito que se convirtió en la carretera para más de un mal, para más de una ostia y para más de un destino que incluso hace peligrar tu integridad física y mental. Bueno, la mental...
Aceptar caramelos de extraños no está bien. Acabar en bares a verja cerrada con los variopintos susodichos tampoco, corriendo un riesgo más que alto... como dijo White, pudo haber pasado de todo y nada bueno... Barrer la interacción, disfrutar de un mundo sin sentido, propio y cerrado a todos los extraños. Perder tú tu sentido, tu carretera. La coherencia y el lenguaje. La vehemencia...
Los paraísos artificiales quedaron corrompidos por un golpe de realidad exterior, fueron controladores de las pasiones del espíritu, un placebo, como un espejo que sólo aparenta reflejar una esencia que tu querías mirar de cerca....Y te quedaste a medio camino... ¿Porqué me empeñé en quitarle el sentido a todo? ¿Qué es lo que me duele? Quiero alejar todo de mí desvalorizandolo, para que nada valga, sentirlo banal, desvirtuado...para permitirme vivir egoísta y ciegamente. Ahí está la inconsciencia. Esa inconsciencia que me lleva a bares y compartir caramelos de lujo con desconocidos ex-convictos que incluso uno de ellos lleva una muerte a sus espaldas. Es ahí cuando te das cuenta del instinto de supervivencia. Real. El paraíso real que alejaste con tanta ansia. En realidad corres un doble riesgo, el de la circunstancia, el del azar que decices recorrer tú pero sobre el que no tienes control, una búsqueda de sensaciones como forma de adquirir algo en un mundo en el que todo me es negado, o auto negado, excepto la experiencia de la propia "libertad"...a modo de construautodestructivismo...
El otro riesgo es sobre el que pierdes el control. No te atreves, jamás vives, sólo fluyes.
Ahora esto abrió una puerta, además de la lección de no aceptar caramelos de desconocidos. Una lección, la de esa coherencia perdida, la vehemencia...la NO sólo contemplación (bella) de la esencia de las cosas para único y exclusivo ánimo de lucro... La interacción. El compartir...
...
...
...

No hay comentarios:

Publicar un comentario