jueves, 30 de julio de 2009

Iglús

Letra

Solos, cerrados por dentro
y fuera están los otros.

Vasijas de cables,
escudos de antenas,
perdidos en la nieve,
iglús sin primavera.

Protégeme del tiempo,
protégeme del riesgo,
iglús sin primavera,
iglús sin primavera.

Tu fe nuclear
salvó tantas vidas,
elige a quien atacas
ciudadano del mundo,
escucha a dios en el metro,
cuidad vuestros alimentos,
vigila las puertas
de tu cerebro de acero.

Protégeme del cuerpo,
Protégeme del tiempo,
iglús sin primavera,
iglús sin primavera.

Protégeme del mundo,
Protégeme del riesgo,
iglús sin primavera,
iglús sin primavera.

Y esperamos conectados
la explosión definitiva,
la que apague las pantallas,
la que apague nuestras vidas.

domingo, 26 de julio de 2009

So let it shine


Es un día tranquilo. Muy tranquilo, de hecho, tan tranquilo que debido a mi actual estado físico, estoy obligada a ser presa del "domingazo" (a saber: es el modo en el que llamo yo a esos domingos caóticos y resacoídes que pasan más con pena que con gloria y cuya única utilidad es recuperarse de una frenética y larga noche) pero sin el estado de ánimo típico del "domingazo" (vamos, una gran resaca y cansancio).
Así que la díficil tarea de tumbarse en la cama indefinidamente tratando de pasar la tarde de esta manera, sigue siendo mi pasatiempo favorito.

Cosa que me sirve para reflexionar, y echar un vistazo a lo que yo llamaba mi laberíntica cabeza. Por primera vez me encuentro observandola detenidamente con cierta ternura satírica. Esa ternura de quién observa a un fumado tratándo de encajar una pieza cilíndrica en un hueco cuadrado.
Creo que hacía demasiado tiempo que bloqueaba instintos primarios y humanos, pero últimamente dejo que fluya. Podríamos decir que casi por primera vez, noto en mí una pequeña (pero fuerte) llama que ni apago, ni oculto. Al menos conscientemente.

Hay hambre de éxtasis, euforia, placer, lascivia y todo tipo de sensaciones más o menos orgásmicas y lujuriosas. Pero sobre todo de vida.
Estoy deseando llegar al 100%, meta de la que todavía me queda un largo trecho. Recuperar el tiempo perdido y descubrir una nueva vitalidad, producto de un sincero bienestar conmigo misma. Producto de la búsqueda inagotable de lo que me ofrece la vida y el mundo, ahí fuera hay belleza en cantidades industriales que quiero transformar en inmensidad. Producto de una sincera risa a lo que me pase, a lo que me ha pasado y lo que me vaya a pasar. Sin pensarlo dos veces.

Me apetece tatuarme esa frase de Goethe que tanto me marcó ( "atrévete a ser lo que eres" ), y acto seguido, gritar dos palabras desgarradoramente. "Me atrevo" , para luego darme la vuelta con tranquilidad y andar hacía el lado contrario con una sincera sonrisa de oreja a oreja.
Ah! y me lo voy a tatuar en la rodilla derecha.

domingo, 19 de julio de 2009

Vivan los gatos esquizofrénicos.


Semi-tumbada en la cama, con letargo mental, con sueño más que punzante, pero sobre todo con grandes limitaciones a la hora de ser capaz de disfrutar de lo que me rodea. Porque sí, se me estan acabando las brillantes ideas que proyectaban en mí un nuevo y sorprendente ánimo, empujandome hacía el hedonismo más plano pero más satisfactorio que podía. Digo plano porque se trataban de pequeñas insulsas banalidades que me animaban mínimamente. No experiencias en el sentido más estricto de la palabra.
Se me estan acabando las ideas. Incluso se me estan acabando las películas al alcance de mi mano.
"Apolo XIII", "Black rain", "Death proof", "El gran lebowski" (otra vez), "Sin City", "Chicago", "Love Actually", "Snatch cerdos y diamantes", seis capítulos de "perdidos", "Amacord" y " Sexo, Mentiras y Cintas de video" en tres días. Se me acaban las ideas, y yo nunca me he caído especialmente bien cómo para aguantar tanto tiempo conmigo misma, tarea en la que Crimen y Castigo no ayuda en absoluto por no decir que empeora la situación.
Pero se me acaban las externalidades. Alentador, porque hobbies que componían una herramienta más con la que llenar mi vacío ahora son medios de disfrute puro y duro. Y no significan más que otro granito de arena más.
Hay que agarrar lo que esta al alcance de tu mano y saborearlo. Ser consciente de tus opciones y querer explotarlas. Saber que la flexibilidad en el ánimo viene dada por tí mismo, no por un destino inexorable. Las circunstancias externas no son más que circunstancias externas, y la prueba de tu valor ante los golpes viene dada por tu visión respecto a ellas. No hablo de inhumanidad o insensibilidad, hablo de objetividad y optimismo. Quién decide, siente, actúa y piensa eres tú mismo, no lo externo. Quién debe aspirar a una mayor realización eres tú, por escarpado que se presente el muro a escalar.
Tu decides que hacer con lo que te rodea. Esto parece una oda al megalomanísmo. Pero tu eres quién tiene la libertad de elección respecto a lo que concierne tu ser, y sobre todo, respecto a tu ánimo para con lo que te rodee. Eso se llama "dominio o señorío del ánimo sobre las pasiones", que, según Laorusse, es la definición de libertad de espíritu.
Así que sí, se me estan acabando las ideas, las películas, noto cómo "se me va la pinza" progresivamente y mi sentido del humor se convierte en una mezcla de erraticidad y delirio. Me siento cómo un gato esquizofrénico en una piscina rodeado de rottweilers hambrientos y agresivos.
Y por primera vez me siento incapaz de darme más ideas con las que matar el tiempo, pero sí capaz de dominar mi ánimo y mis circunstancias.
Y sobre todo, de estar ánimada y feliz por que me da la real gana, no porque hoy por hoy lleve una existencia pasiva y aplatanada.

Conclusión : vivan los gatos esquizofrénicos y mojados al borde del descuartizamiento.

lunes, 13 de julio de 2009

Pues va a ser que sí.


Quizá sea la emoción del momento, o una explicación tan sencilla cómo que tengo un buen día. Pero hoy me encuentro con la vitalidad suficiente cómo para que me peguen un bofetón, y después de la frustración inicial, momentanea y altamente justificable de lanzar la muleta cuál pértiga endiablada, siga sintiendo la ilusión y el humor como para hacer bromas y me importe realmente un carajo. Me encanta tomarmelo con tanta clama, y no porque me corra horchata por las venas (que a veces también), porque tengo energía y actividad como para disfrutarlo.
Así que quizá sea la emoción del momento, o quizá esto supone el inicio de un cambio, y aunque no se porqué tengo tal buen humor, éste me instiga a encenderme, a dejar de esperar a que las respuestas vengan ellas solitas. No voy a cometer el error de forzarme a explotar esta sitiación. Prefiero ir tranquilamente apreciando el paisaje y disfrutar de él...no en la medida de lo posible, sino intentándo captar todo su esplendor.
Creo que esto es un abrazo al nihilismo. La gente tiende a creer que el nihilismo es el propósito del despropósito, el "qué más da", o no creer en nada.
No es una negación hacía la doctrina filosófica. Nunca esta demás plantearse ciertas cuestiones cómo de donde venimos, a donde vamos, quiénes somos, quiénes dejamos de ser, cuál es la verdad última, si esta existe o qué es. Pero es cierto que estas preguntas son de dificil contestación, y se puede plantear desde tantas visiones y perspectivas que siempre estarán sujetas a polémicas filosóficas e intelectuales. Por ello, el nihilismo sólo te anima a , te lo plantees o no, dejar de vivir en relación a teorías filosóficas, y comenzar a vivir en relación a tí mismo.
A lo que te ánima es a las ideas vitalistas, te ánima a "deshacerte de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización".
Así que no es creer en nada. Es creer en uno mismo.

Pues eso, muy rico el zumo.

sábado, 11 de julio de 2009

Sueño de verano


Es una tarde de verano fresca y tranquila, en la que se puede respirar, casi inalar el olor del verano. (Ss), (B) y yo paseamos tranquila y despreocupadamente por lo que parece el centro de Praga. Estamos mirando unos escaparates cuando (Ss) , que se encontraba a mis espaldas, me advierte de tener una gran mancha de color marrón rojizo en la parte trasera del pantalón. En el culo. Miro, es cierto, esta húmedo y reciente. Las cuento mi incertidumbre, pues hacía unas semanas (J) y (C) me dieron por culo. (Ss) me confirma mis sospechas, ella también había tenido esa enfermedad de trasmisión sexual y me aconseja acudir cuánto antes al ambulatorio a que me vacunen. He vuelto a mi casa, llamo por teléfono a (Ss), para preguntarla dudas, preocupaciones y pedirla más consejos. Me comenta "Yo en un principio no quise decirselo a mi madre, pero al final se lo conté, para que me acompañará, y se mostró orgullosa de que tantos hombres me hubieran dado por culo". Medito la posibilidad de que mi madre se sienta orgullosa por aquello, pero decido llamar a Blue para que me acompañe ella. Quedo con ella en el metro. Viene vestida con mucha elegancia, con un traje de gran directiva, una gabardina, un maletín negro y una pose y tono sofisticado e incluso de Jet set. Hace alarde de sus más bastas bromas, pero con un vocabulario refinado, inpropio de ella.
Llegamos al ambulatorio, hay poca gente, tres o cuatro médicos que parecen estar vendiendo cupones de lotería por el humor que tienen, me mandan a otra planta para que me pongan la vacuna, mientras me la ponen, me informan de que no se me pasará hasta 3 o 4 días. Estoy desolada, pues sigo queriendo participar en las olimpiadas, las cuáles empiezan mañana y compito por mi prueba. No me lo pienso mucho, y decido participar intentando ocultar las manchas que dejan ese extraño líquido marrón rojizo que sale de mi ano con muchísima frecuencia. Le cojo una compresa de noche gigantesca a la madre de Blue .
Estoy en el anfiteatro de las olimpiadas, esperando a que se inicie mi prueba, siempre preocupada para que dicha compresa cumpla su función. Es un lugar muy amplio, con miles de espectadores, que se encuentran ligeramente ocultos tras la penunbra que inunda la sala. La gente esta extremadamente callada, en vilo, cómo ansiosos, tensos y espectantes por la visualización de la prueba. Reina el silencio. Aunque logro diferenciar a (Js) y (M) entre el público, ilusionados cómo buenos deportistas que son, mientras intento relajarme en la zona de los participantes con todos mis contrincastes. Se la estoy chupando a uno en medio de dicha sala. He perdido la prueba y me encuentro a mí misma paseanso por un parque un tanto desilusionada, hay un estanque artificial, parecido a una piscina, en medio de dicho parque, para relajarme, me siento a la orilla y sumerjo los pies. Siempre preocupada por que la gigantesca compresa cumpla su función. Un niño se acerca por la espalda y me dice al oído "¿vé? está tratando de recuperar su medicina, a veces más rápido , a veces más lento, pero nunca se detiene" a la vez que señala a un perro blanco cabezón, de la raza white terrier vestido con tirantes, que nada pausadamente dentro del agua, a la búsqueda de dicha medicina. Tratando de ayudar, decido echar un vistazo...y derrepente veo al alcance de mi mano lo que parece una esfera de plástico ( de esas que estan dentro de una máquina y según insertas una moneda y retuerces la palanca sale de dicha máquina con un juguetito absurdo en su interior ) con unas pastillas dentro. Estiro mi brazo y me hago con la pelotita, el perro lo vé, y comienza a nadar en mi dirección. Según sale del agua se convierte en un humano adulto, pero con las proporciones de un perro (curiosamente del perro que era antes) o de un bebé. Está desnudo, y se parece al deportista aquel que anunciaba furgonetas con un muñeco a lo madel man de él mismo ( Prosikito y Prosineki). Prosikito me mira furiosamente, con odio, y me quita la pelotita de un manotazo. Me despierto.

jueves, 9 de julio de 2009

Todo a medias


Quizá debería comenzar a abrir nuevos horinzontes. Quizá deba aprender a teletrasportarme astralmente, y poder así volar cuando, como y hacía donde quiera. Podría prácticar las escasas dotes musicales que tengo abandonadas. O adelantar trabajo. Quizá debería aprovechar el inmenso tiempo que tengo para zambullirme en mí y tartar de poner orden. Me gustaría sentarme en el sofá reclinable, con un batido de chocolate en una mano, un cigarro en la otra, y un disco sonando. Me gustaría, pero no creo que disfrutase mucho de ese momento, aunque me gustaría. Quizá tendría que ponerme a bailar la jota aragonesa sobre dos muletas y convertirme en un espéctaculo de circo, digno de ver (3,80 € niños, 5,40 € adultos) antes de que una banda turca que nos acompañaban en la gira mundial me raptase para hacer cocido con mi pierna, ahora llena de rico y jugoso líquido, que, según me informan, le da un sabor muy especial a los guisos, eso sí, conseguiría huir gracias a mis grandes dotes persuasivas, para volver a saltitos a mi país, que queda a 4 días en coche, y 5 años a saltitos.

Quizá podría poner en práctica el nuevo deporte con el que he soñado hoy. Consiste en jugar en una pista de atletísmo a algo parecido a rugby, pero con un huevo cocido gigante y a patadas, hay un "líder" o "capitán" en cada equipo, éste, una vez consigue hacerse con el huevo cocido gigante ( siempre por azar, pues no debe participar en la contienda de las patadas) tiene que dar una vuelta al campo por la calle del medio. Pero tiene que hacerlo gritando y gesticulando cómo un loco, corriendo como si le fuera la vida en ello, riéndose a carcajadas y dándole patadas al huevo cocido gigante, mientras los contrincantes corren detrás suyo para placarle cuál orda de orcos. Sería un exitazo de juego.

Quizá debería romper familias.
O quizá debería dejar de no sentir, pensar y hacer NADA.

martes, 7 de julio de 2009

Holden...Holden.


"Si un cuerpo encuentra a otro cuerpo cuando van entre el centeno… Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños,. y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde del precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En cuanto empiezo a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo… Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Yo sería el guardián entre el centeno"


Estaba en 3º de la ESO. Un año en el que, a final de curso, me transformé en un auténtico fantasma, absorta en mi mundo (prohíbido y cegado para todos) manifestándome cómo un espectro aletargado al final de la clase, observándo dos cosas que por entonces me fascinaban: el paso lentísimo de los segundos (Era una procesión de números infinita en la que nunca pasaba nada.) y un compañero de clase super-dotado con problemas autístas y una conducta extremamente extraña que incluían la nula comunicación verbal con él (exceptuándo contadas ocasiones, en las cuales, las palabras salían etropelladamente de su boca) además de un comportamiento un tanto acosador. Cuándo le sentaban al lado de cualquier niña-mujer de clase se empalmaba y trataba de tocarte la pierna por debajo de la mesa. También tenía piojos.
Y exceptuándo esos momentos lascivos un tanto repulsivos, el chaval a mí me fascinaba. Pero eso es lo de menos, el tema es que con esas dos únicas actividades en clase, había profesores un tanto impertinentes a los que no les gustaba mi actitud. En concreto, la profesora de Lengua, había emprendido un lucha muy personal conmigo que llegaba frecuentemente a los insultos y la humillación pública en medio de la clase, todo mezclado y acompañado de comentarios en los que afirmaba su poder sobre mí y la decepción que tenía hacía mi persona.

Su intención era picarme hasta tal punto que por mi orgullo la quisiera demostrar su gran error. Lo consiguió. Al final del curso, me cogió por banda y tras sus gafas con montura de piel de leopardo y su voz rota me dijo " quiero que te leas el guardian entre el centeno, te vas a sentir muy identificada" con una sonrisa muy maliciosa.
Lo malo es que todavía no me he encontrado a mí misma cómo hizo Holden. O todavía no quiero cruzar la línea, cómo él lo hizo.
O quizá no he buscado lo suficiente, o, cómo él, estoy todavía encerrada en una niñería patológica, haciendo de mí un ser vacío y desencantado con (casi) todo, caótico y contradictorio . Holden salió en busca de algo que ni él mismo sabía y no lo encontró, pero se enfrentó a la realidad.
No me rendiré, aunque tampoco sepa que buscar.

lunes, 6 de julio de 2009

ALL I REALLY WANT TO DO

I ain't lookin' to compete with you,
Beat or cheat or mistreat you,
Simplify you, classify you,
Deny, defy or crucify you.
All I really want to do
Is, baby, be friends with you.

No, and I ain't lookin' to fight with you,
Frighten you or uptighten you,
Drag you down or drain you down,
Chain you down or bring you down.
All I really want to do
Is, baby, be friends with you.

I ain't lookin' to block you up
Shock or knock or lock you up,
Analyze you, categorize you,
Finalize you or advertise you.
All I really want to do
Is, baby, be friends with you.

I don't want to straight-face you,
Race or chase you, track or trace you,
Or disgrace you or displace you,
Or define you or confine you.
All I really want to do
Is, baby, be friends with you.

I don't want to meet your kin,
Make you spin or do you in,
Or select you or dissect you,
Or inspect you or reject you.
All I really want to do
Is, baby, be friends with you.

I don't want to fake you out,
Take or shake or forsake you out,
I ain't lookin' for you to feel like me,
See like me or be like me.
All I really want to do
Is, baby, be friends with you.

domingo, 5 de julio de 2009

Maldita ley de Murphy


Te redimes torpe y resignadamente a las normas impuestas. Eres una calzonazas que piensa "bueno, hay que moverse todo lo libremente que se pueda dentro de las normas establecidas". Que por aprendizaje hace primero lo que se debe y luego lo que se quiere. Así que planeas una salida con tus amigas que incluyen ingredientes cómo conciertos casi ininterrumpidos, grandes cantidades de sustancias psicotrópicas y psicoactivas, dos días de vagabundeo (casi sin fuerzas y casi sin dinero) y una semana en la que la palabra debe no está incluída en el vocabulario ni en los actos.

Significaba la única semana del año (no del verano, del año) en la que toda la rebeldía, fogosidad, fuego, lujuría, chispa, hiperactividad, locura y desmesura iban a exumar por todos mis poros sin ningún tipo de reparo, remordimiento, control y ni prudencia. Iba a volver con todo tipo de experiencias a mis espaldas, y con una sonrisa de oreja a oreja que habría estado plantada en mi cara toda esa semana. Necesitaba sentir esa euforía, no tener normas. Quería pensar sólo en el siguiente método y/o herramienta que me ayudara a exhalar todo mi interior, porque el resto del año trato de ser prudente en la medida de lo posible.
Quería implosionar. Había un anuncio de radio a finales de los noventa de DYC que me recordaba a mí, decía así " Ramón Giramón era un hombre normal, ni alto ni bajo, ni flaco ni gordo, ni guapo ni feo, más bien normal. Desayuna una tostaba y un café con leche. Tiene un trabajo normal. Una vida normal.." y así seguía hasta que al final del anuncio se le oía al tal Ramón Giramón gritando en un concierto totalmente exáltado.

Alimentas esa gran fantasía esperanzadora con todo tipo de ilusiones provocandote una media sonrisa, consecuencia de la certeza de "saber" que volverás habíendo exprimido la primera gran experiencia autonutridora de mi vida. Porque sí, iba a volver sabiendo que cuando se me dan las circunstancias idóneas, soy capaz de disfrutar a través de MÍ.
Conclusiones de la semana: el significado de irónico (según la RAE "Lo que sucede de forma inesperada y parece una burla del destino") y un recién descubierto odio hacía la ley de Murphy.

miércoles, 1 de julio de 2009

look...closer?

Estaba demasiado ausente como para darse cuenta que su patológica cobardía le impedía dar el cambio definitivo. Era un persona cuyos días, antes encadenados uno tras otro formando una interminable serie invariable, habían tornado en algo más suculento y sabroso. Cada día era algo bello, algo nuevo que abrazar...pero su escasa comunicación consigo mismo le hacía perderse cada dos por tres en un mar de dudas, emociones confusas y ánimo variable.
Ese miedo e introversión, patas de una misma mesa, le impedían quemarse como quería. Quemarse en el buen sentido. Cada día estaba más seguro de que ése era el origen de su autodestrucción...pues éste era la herramienta que tenía para mantener un equilibrio vital. Es decir, acostumbrado a evitar las emociones, a evitar el vínculo humano presa de un miedo irracional (producto de su gran complejo de inferioridad), había encontrado la manera de sentir...había encontrado la manera en la que el dolor físico, interno, y el sufrimiento se tornaran en placer. Sensación que alimentaba constantemente.
Y sin darse cuenta por donde iba, a donde iba y a qué es lo que pisaba, recorría las estrechas calles de una ciudad desde la que es imposible ver el mar.