jueves, 9 de julio de 2009

Todo a medias


Quizá debería comenzar a abrir nuevos horinzontes. Quizá deba aprender a teletrasportarme astralmente, y poder así volar cuando, como y hacía donde quiera. Podría prácticar las escasas dotes musicales que tengo abandonadas. O adelantar trabajo. Quizá debería aprovechar el inmenso tiempo que tengo para zambullirme en mí y tartar de poner orden. Me gustaría sentarme en el sofá reclinable, con un batido de chocolate en una mano, un cigarro en la otra, y un disco sonando. Me gustaría, pero no creo que disfrutase mucho de ese momento, aunque me gustaría. Quizá tendría que ponerme a bailar la jota aragonesa sobre dos muletas y convertirme en un espéctaculo de circo, digno de ver (3,80 € niños, 5,40 € adultos) antes de que una banda turca que nos acompañaban en la gira mundial me raptase para hacer cocido con mi pierna, ahora llena de rico y jugoso líquido, que, según me informan, le da un sabor muy especial a los guisos, eso sí, conseguiría huir gracias a mis grandes dotes persuasivas, para volver a saltitos a mi país, que queda a 4 días en coche, y 5 años a saltitos.

Quizá podría poner en práctica el nuevo deporte con el que he soñado hoy. Consiste en jugar en una pista de atletísmo a algo parecido a rugby, pero con un huevo cocido gigante y a patadas, hay un "líder" o "capitán" en cada equipo, éste, una vez consigue hacerse con el huevo cocido gigante ( siempre por azar, pues no debe participar en la contienda de las patadas) tiene que dar una vuelta al campo por la calle del medio. Pero tiene que hacerlo gritando y gesticulando cómo un loco, corriendo como si le fuera la vida en ello, riéndose a carcajadas y dándole patadas al huevo cocido gigante, mientras los contrincantes corren detrás suyo para placarle cuál orda de orcos. Sería un exitazo de juego.

Quizá debería romper familias.
O quizá debería dejar de no sentir, pensar y hacer NADA.

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