domingo, 5 de julio de 2009

Maldita ley de Murphy


Te redimes torpe y resignadamente a las normas impuestas. Eres una calzonazas que piensa "bueno, hay que moverse todo lo libremente que se pueda dentro de las normas establecidas". Que por aprendizaje hace primero lo que se debe y luego lo que se quiere. Así que planeas una salida con tus amigas que incluyen ingredientes cómo conciertos casi ininterrumpidos, grandes cantidades de sustancias psicotrópicas y psicoactivas, dos días de vagabundeo (casi sin fuerzas y casi sin dinero) y una semana en la que la palabra debe no está incluída en el vocabulario ni en los actos.

Significaba la única semana del año (no del verano, del año) en la que toda la rebeldía, fogosidad, fuego, lujuría, chispa, hiperactividad, locura y desmesura iban a exumar por todos mis poros sin ningún tipo de reparo, remordimiento, control y ni prudencia. Iba a volver con todo tipo de experiencias a mis espaldas, y con una sonrisa de oreja a oreja que habría estado plantada en mi cara toda esa semana. Necesitaba sentir esa euforía, no tener normas. Quería pensar sólo en el siguiente método y/o herramienta que me ayudara a exhalar todo mi interior, porque el resto del año trato de ser prudente en la medida de lo posible.
Quería implosionar. Había un anuncio de radio a finales de los noventa de DYC que me recordaba a mí, decía así " Ramón Giramón era un hombre normal, ni alto ni bajo, ni flaco ni gordo, ni guapo ni feo, más bien normal. Desayuna una tostaba y un café con leche. Tiene un trabajo normal. Una vida normal.." y así seguía hasta que al final del anuncio se le oía al tal Ramón Giramón gritando en un concierto totalmente exáltado.

Alimentas esa gran fantasía esperanzadora con todo tipo de ilusiones provocandote una media sonrisa, consecuencia de la certeza de "saber" que volverás habíendo exprimido la primera gran experiencia autonutridora de mi vida. Porque sí, iba a volver sabiendo que cuando se me dan las circunstancias idóneas, soy capaz de disfrutar a través de MÍ.
Conclusiones de la semana: el significado de irónico (según la RAE "Lo que sucede de forma inesperada y parece una burla del destino") y un recién descubierto odio hacía la ley de Murphy.

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